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[Once meses sin aportar nada es demasiada vaguería. Quizá lo dejé porque lo que leo no suele estar en las mesas de novedades. ¿Qué importa?, me he dicho esta mañana. Esto es algo íntimo. Todo lo más, para curiosos].

sábado, 14 de mayo de 2011

día 1960_b. Heridas: otro poemario más de Jesús Aguado


Antes de decir nada acerca de este tercer poemario de Jesús Aguado, del que hablo consecutivamente, quería resaltar algo que no es una ley de la poesía, pero que he agradecido mucho en él: el sentido unidad de sus poemarios. Normalmente, aparte del que da título al libro, añade otros poemarios, cada uno con su unidad. A veces, me da la sensación que el libro de un autor está formado por “lo mejor” de lo que ha escrito en uno o dos años: en esos casos, aunque haya poemas memorables, al terminar el libro no te quedas con la sensación de plenitud que te da un tema tratado desde todas las perspectivas posibles; incluso, algunas de ellas totalmente contrarias a las otras.

Perdonad que insista, pero también la portada de este libro, de 2004, me encanta por su escueta elegancia.

El primer grupo de poemas del libro, Heridas, da nombre al poemario entero. Lo componen XVI poemas, brevísimos en su mayoría (incluso hay dos de un solo verso). Y habla, claro está, de las “heridas”. Como si la palabra fuera una pregunta y cada poema una respuesta, o una descripción. (O un recuerdo que trae esa palabra).

Copio, enteros, el XI, el XII, el XV y el XVI.

«Cuando cierro los ojos
se cambian de lugar,

pero yo,
abrumado y sonámbulo,
las trato en el que estaban.

Ellas viajan por mí como un tren por la estepa.
Yo estoy paralizado en el dolor.»

***
«Tienen luz propia.

Desde el cielo parezco una ciudad.»

***
«Las que viven adentro
darían lo que fuera por salir
y las superficiales por hundirse:

que al alma la trataran como a un cuerpo
y al cuerpo lo olvidaran en el hueco de un árbol.

Entonces
se curarían sin nosotros,
ajenas a una historia,
                                  a un rostro,
                                                      a una pasión.»

Ésas se curarían tan perfectas
que nunca habrían existido.

***
«Heridas que se curan solas:

mi utopía.»

Viene a continuación un poema largo, con el tema del “desamado” titulado Por qué..., con la estructura de significado de “por qué...” (pasaron ciertas cosas) “si me amabas”. Copio, como representativos del poema, los 13 versos finales.

«Dime por qué me amabas si me amabas
para acabarme así, de cualquier modo,
permitiendo que me desangre
en un lugar oscuro
mientras tiemblo y sollozo y me asfixio despacio
y a tientas
                 cuando tú
no me sientes, ya no,
y por eso no sabes
lo solo que estoy muerto.

Si me amabas

por qué.

Dime por qué me amabas si me amabas.»

Después, un grupo de poemas titulado “Mendigo”, XXIV poemas que responden al título sin la menor ironía: los mendigos son mendigos. Aunque podría ser quien no mendiga, podríamos ser nosotros. Facilita la comprensión la cita inicial de VIMALAKIRTI:

No debes mendigar tu alimento para comerlo, sino para recibir los alimentos que los demás te dan. Deberías recibirlo sin pensar que hay alguien que recibe, alguien que da o algo dado o recibido.

Copio enteros el X, el XII, el XVI, el XIX y el XX

Dos granitos de arroz
se alimentan de mí.

¿Se quedarán con hambre?

***
Esa palabra rota,
la que vas a tirar,
dámela a mí:

                        yo puedo
coserla al corazón de las palomas.

***
Me está grade el jersey.
Me están pequeños mis zapatos.

Ni yo soy de mi talla.

***
La fiebre pone
su manita en mi frente

y me receta globos y cometas.

***
Alguien me va a pegar
mientras esté dormido.

Pobres piedras y palos,
                                   pobres navajas,
                                                           pobres
cadenas y mecheros:

perderán su inocencia
golpeando al vacío.


A continuación, incluye una prosa poética titulada FRAGMENTOS DEL DIARIO DEL POLIZÓN, del que no pondré nada porque nada he entendido (seguro que soy el responsable y que dentro de un par de años este texto me será revelador).

Después, EL NÁUFRAGO RESCATADO, con una gran cita de Ortega y Gasset (demasiado larga para incluirla) y párrafos de dos o tres líneas, encadenados unos con otros, de los que copio algunos.

contra la propiedad colectiva lograda a costa de la miseria individual

***
contra el yo como agente provocador infiltrado en uno mismo con el fin de reducirle a lo que diga un informe,

contra la versión oficial,

***
el náufrago denuncia a la tierra firme como responsable de un exceso de estabilidad a causa de la cual los seres humanos confiamos más en verdades sólidas como bloques de granito en vez de en verdades buceables, profundas, cambiantes y experimentables con todo el cuerpo,

***
el náufrago, en consecuencia, no quiere que nadie le rescate sin su consentimiento, sobre todo si quienes pretenden hacerlo están, más o menos solapadamente, al servicio de los poderes,

***
el náufrago no quiere discutir de política en despachos con aire acondicionado y canapés, porque ya sabe qué clase de decisiones se toman en esas condiciones contra los que no las disfrutan, sino con el agua al cuello, sin hacer pie, con la resaca haciendo de las suyas, con tiburones rondando, y la noche y la borrasca aproximándose del brazo aullando una canción de borrachos,

***
el náufrago se considera un resistente, un emboscado, un apátrida, un contrabandista, un fugitivo, un heterodoxo, un superviviente, un polizón, un desertor,

***
el náufrago no cree en las ideologías, pero sí en los símbolos, en la imaginación, en el amor, en la inteligencia,

***
Alfonsina Storni o Percy B. Shelley se ahogaron por todos nosotros.

Termina el libro con la sección titulada FINAL, que contiene 2 poemas. PELIGROSO (homenaje a Cavafis) y Oración por mis padres. Copio los últimos versos del segundo (porque creo que ese poema lo hemos escrito todos, con esas o con otras palabras).

Sin vosotros me hubiera perdido el Universo,
las ensaladas, los amigos, el otoño en el sur,
los cuentos de vampiros, el sexo en catarata,
los colores, la luz, el humor, los jerseys.
Sin vosotros no hubiera hallado ningún yo para vestirme
y estaría ambulando por la Nada,
un fantasma del No, un círculo intrazado, un vacío vacío.
Os doy las gracias por haberme rescatado del Nunca y del Jamás.
Y le pido a esta mesa
y a la sonrisa de esa niña que juega en el jardín
y al chillido del mono que me exige las sobras
y a la higuera feraz y a las ardillas
y a las nubes lentísimas que aplacan el ardor de mi mirada
y al bolígrafo azul y a la página en blanco
y a los cojines rojos y a los ventiladores:
le pido al mundo y a las cosas que
os cuiden a vosotros tan bien como vosotros me habéis cuidado a mí,
Que os cuiden con el mismo amor que ya os tenía
desde antes de nacer en vuestros ojos.

2 comentarios:

  1. primero: me da una envidia tu lectura, al sol

    segundo:qué bellos estos últimos versos

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  2. Me imaginaba, Aroa, que esa Oración por mis padres te chiflaría (ya sabes que te puedo dejat los dos que no tienes en cuanto quieras).

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